la historia que no fue
Bolivianos y peruanos unidos: ¿con fe de razón?
http://perueconomico.com/ediciones/33-2008-oct/articulos/380-bolivianos-y-peruanos-unidos-con-fe-de
Discutiendo qué habría ocurrido si la Confederación Perú-Boliviana
hubiera subsistido por un lapso mayor, e incluso, hasta nuestros días
Por
Valeria Gatti*
*Analista
de Perú Económico
Pocos
imaginan que Machu Picchu pudo haber sido otra de las atracciones turísticas
promocionadas como patrimonio nacional en las agencias turísticas en
La Paz, o que la saya hubiera podido ser un ritmo típico en las peñas
turísticas limeñas. Esa ucronía pudo haber sido posible gracias a
un proyecto que cumple más de 170 años de antigüedad: la Confederación
Perú- Boliviana.
Bolívar
soñó con la Confederación de los Andes que uniría Perú, Bolivia,
Ecuador, Venezuela, Panamá y Colombia. Santa Cruz soñó con la
Confederación Perú-Boliviana. No por más pequeño el proyecto era
menos ambicioso. Bajo la idea de la Confederación el extenso territorio
que casi alcanzaba la extensión del Tahuantinsuyo, conformaría una
sola unidad que a su vez estaría divida en tres estados: el
Nor-Peruano, el Sur-Peruano
y el de Bolivia (Alto Perú).
El
proyecto salió adelante y contó con la confluencia de distintos
factores que permitieron su relativo éxito. Entre ellos, un ejército
bien organizado, una estratégica alianza con los montoneros y el respaldo
de la elite del sur peruano. Sin embargo, no faltaron detractores, los
cuales veían sus intereses afectados por esta unión. El principal
enemigo de la Confederación fue el general cusqueño Agustín Gamarra,
quien pensaba también en la creación de una gran nación andina pero
mediante la anexión de Bolivia al territorio peruano. Después de todo,
“Bolivia había pertenecido al Perú y debía volver a él”, como
solía decir el caudillo.
La
guerra internacional y civil que se desató en contra de la Confederación
fue determinante para su fin. Los chilenos tuvieron un papel decisivo
en esta disputa, dado que veían el proyecto de Santa Cruz como una
amenaza para su independencia y su hegemonía en el Pacífico Sur. La
batalla de Yungay trajo el fin del proyecto y la muerte de Santa Cruz
a manos de tropas chilenas. Anecdóticamente, su fin fue causado no
sólo por los chilenos, sino también por peruanos y bolivianos, quienes
luchando conjuntamente como si pertenecieran a un mismo territorio acabaron
con el sueño de la Confederación.
¿Boli-rú?
¿Peru-via?
Mucho
se ha dicho sobre el imaginario colectivo compartido por peruanos y
bolivianos en la época. Sin embargo, ¿era viable pensar que la posible
existencia de éste hubiera permitido la unión de ambos territorios?
Cristóbal Aljovín de Losada, investigador y docente de la Pontificia
Universidad Católica del Perú, señala que era fácil pensar en un
imaginario de este tipo, dado que “nos unían muchísimas cosas. Mucho
más difícil es crear un imaginario Puerto Rico-Estados Unidos, y sin
embargo, ellos lograron hacerlo. Unir Perú y Bolivia era algo prácticamente
natural”.
Esta
idea es compartida por la historiadora boliviana y docente de la Universidad
Mayor de San Andrés de La Paz María Luisa Soux, quien señala que
existían vínculos de diverso tipo, algunos de los cuales se mantienen
vivos en la actualidad: “La cultura aymara está a los dos lados del
Titicaca. Existían distintos contactos en la región de La Paz y el
sur peruano en la forma de vínculos culturales y económicos. Algunos
estudios que he realizado demuestran cómo se vinculaban Bolivia y los
departamentos de Arequipa, Moquegua y el mismo puerto de Arica durante
el siglo XIX”.
Para
el historiador cusqueño José Tamayo Herrera, las similitudes
entre ambos territorios eran muchas y se muestran en el plano geográfico,
étnico, económico y cultural, pero antiguos conflictos dividían a
ambos pueblos. “Muchos cusqueños no simpatizaban con los bolivianos.
Ello se debía a motivos de competencia comercial, la explotación de
Potosí (anteriormente en territorio peruano) además de la venta de
chocolate y de coca, la cual los habían enfrentado en muchas ocasiones”,
detalla.
Frente
a estas afirmaciones, resulta controversial la versión que brinda uno
de los principales investigadores chilenos contemporáneos y docente
de la Universidad Católica de Chile, Sergio Villalobos. En su opinión,
el Perú, Bolivia y Chile ya contaban con un grado de autonomía que
es demostrado por el fracaso del proyecto de Bolívar: “Pensar en
una unidad peruano-boliviana era prácticamente imposible y las ideas
de homogeneidad entre ambos territorios eran tan románticas e idealizadas
que en la realidad no podían darse por la división que existía entre
ambos territorios”. Villalobos también anota dificultades políticas:
“Santa Cruz no era apoyado por muchos peruanos, y a la vez en Bolivia
tampoco estaban seguros de la viabilidad de este proyecto”.
Santa
Cruz y el TLC
Fuera
de lo que muchos pensaron en la época, el modelo económico que se
propuso para asegurar la sostenibilidad de la Confederación Perú-Boliviana
fue el del libre comercio. Un dato curioso, dado que Santa Cruz en sus
siete años como presidente de Bolivia había abogado por el proteccionismo
económico -como ocurría con la mayoría de los gobiernos de la época
en la región-. “No se tiene certeza de si él creía en eso o era
una forma de ganarse alianzas con los ingleses y las potencias europeas”,
señala Aljovín.
En
resumidas cuentas, este experimento confederal pudo haber sido el primer
intento de implantar muy tempranamente un proyecto liberal de comercio
de inserción con el Atlántico Norte. Por ello, Juan Luis Orrego, especialista
en el tema e historiador de la Universidad Católica del Perú, afirma
que “si ahora Bolivia está en contra del libre comercio, del TLC,
diríamos que un Santa Cruz resucitado en nuestros días habría sido
un ferviente defensor de ellos”.
Guerra
del Pacífico: ¿Chile versus la Confederación?
Lo
que los investigadores peruanos, bolivianos y chilenos no dudan es que
este Estado confederado habría tenido un peso político y económico
equivalente o incluso mayor al de Brasil en la actualidad. Dada la fortaleza
de este Estado, ¿puede pensarse que este peso político-económico
pudo haber evitado la guerra del Pacífico?
“Es
posible que este país unido hubiera sido tan fuerte que los chilenos
no se habrían atrevido a atacar”, indica Tamayo. Orrego señala que
“quizá el Estado peruano de la Confederación habría controlado
mejor los recursos del sur, por ejemplo el salitre. La presencia mayor
del Estado en el litoral boliviano en el Pacífico, habría hecho que
la presencia de los empresarios chilenos fuera más marginal, y las
ambiciones de Chile en ese caso habrían sido casi nulas”.
En
contraposición a estos argumentos, el historiador chileno Villalobos
mantiene su posición de que este proyecto no hubiera cambiado el curso
de la historia. “Los factores que produjeron la guerra fueron varios.
Yo no creo que la existencia de la Confederación la hubiera evitado”.
Tres
capitales confederales
Hay
quienes piensan que esta Confederación habría tenido que tener una
capital simbólica, probablemente en la sierra. Soux opina que habría
sido sumamente difícil definir cuál habría sido el centro político.
“Esta definición habría generado disputas entre el poder de Lima
y el de Chuquisaca (hoy Sucre)”, dice la historiadora boliviana.
Otros
sostienen que, bajo la base de un modelo confederal, lo más probable
es que hubieran existido tres capitales. “En el estado Nor-peruano,
considero que Lima no tenía competencia. En el estado Sur-peruano la
competencia habría sido entre Arequipa y Cusco, pero por el peso de
Arequipa y la ubicación, creo que habría terminado siendo la capital.
En Bolivia habría subsistido el conflicto entre La Paz y Sucre; quizá
se habría decantado en La Paz”, explica Orrego.
¿Confederación
hoy?
¿Qué
habría tenido que suceder para que el proyecto hubiera sido sostenible
en el tiempo? Hay quienes opinan que el modelo de la Confederación
sólo era viable bajo la figura paternalista de Santa Cruz. Así, a
su muerte, el proyecto habría llegado a su fin. Los más optimistas
afirman que Santa Cruz hubiera tenido que formar un partido de base
que trazara la continuidad de este proyecto. Orrego sostiene que de
haber triunfado Santa Cruz en la batalla de Yungay habría tomado mayor
contacto con la costumbre que llega hacia fines de la década de 1840:
la de formar partidos o clubes políticos. Es probable que ello hubiera
traído como consecuencia la aparición de otros partidos políticos
también garantes de la unión, pero necesariamente formados bajo la
base de un estado distinto: uno conformado por la unidad entre Bolivia
y el Perú.
Por
otro lado, hay quienes afirman que un proyecto que quizá haya sentado
sus bases sobre una mayor solidez política sí habría sido viable
hasta nuestros días. Y para ello basta toparnos con ejemplos confederales
exitosos conocidos en la actualidad. “Cuando pienso en confederación,
pienso en algún modelo confederativo como Suiza. Santa Cruz conocía
la Confederación Helvética y podría haberse inspirado en ella. Si
buscamos resurgirla, sería importante que bajo este modelo confederativo
cada Estado mantenga sus propios códigos, sus propias leyes, su propio
sistema fiscal; y que a la vez contara con elementos comunes como la
política exterior, un solo ejército y una misma moneda”, afirma
Orrego.
Juntos
y revueltos
Pero
si se quisiera abogar por el resurgimiento de la Confederación, quizá
un requisito importante sería reconocer si aún es viable que dos pueblos
que han tenido más de una centuria de autonomía mantienen todavía
una homogeneidad suficiente para permitir un proyecto de este tipo.
Evo Morales, por ejemplo, ha mencionado más de una vez la igualdad
existente entre Bolivia y el Perú para tratar de dar respaldo a iniciativas
conjuntas entre ambos países.
Frente
a ello, Tamayo opina que aunque son parecidos, se han distanciado y
ahora son menos parecidos de lo que fueron en 1836. “El Perú cuenta
con un elemento importante en torno al cual se ha desarrollado: la presencia
del mar. A ello debe agregarse que su capital se ubica en la costa y
que la región más poblada es ésta. El mar ha sido clave en el desarrollo
del Perú y es un elemento que nos diferencia considerablemente de Bolivia”,
dice el historiador.
Para
Aljovín una cosa es que existan vínculos culturales y otra que busquemos
una unidad administrativa. “Las propuestas hoy deben ser de otra índole.
Ya la integración tiene que ser tipo Mercosur o a través de un pacto
andino más moderno. Quizá podríamos pensar en un modelo de integración
más ‘abarcativo’ como el de la Unión Europea”.
El
empresario peruano Ronald Campbell, quien ha trabajado muchos años
en Bolivia como gerente general de Palmas del Espino (firma del Grupo
Romero), opina que no existen muchas diferencias en la cultura de negocios
entre los empresariados peruano y boliviano: “Así como en el Perú,
en Bolivia hay diferentes perfiles y diferentes grados de preparación
entre los empresarios. Mi experiencia es que un buen empresario peruano
puede desempeñarse con éxito en cualquier empresa boliviana y, de
igual manera, un buen empresario boliviano en el Perú”. Sin embargo,
Campbell refiere que un proyecto como el de la Confederación es completamente
inviable en nuestros días, dadas las distintas circunstancias políticas
que atraviesan ambos países.
Hoy
no vitorearemos un gol de la Confederación Perú-Boliviana frente a
algún adversario en las Eliminatorias Sudamericanas, ni cantaremos
el “¡Somos libres, seámoslo, confederados!”. Sin embargo, queda
en la memoria colectiva el recuerdo –y la incógnita– sobre un proyecto
que estuvo a punto de cambiar radicalmente el curso de la historia de
la nación.
sábado, 17 de abril de 2010
sábado, 10 de abril de 2010
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